[ 6969] NO TODAS SON MUJERES LAS QUE ADMIRAN A MASINGA CAPUTO
- Felipe Herrera Millan

- 3 ago 2025
- 6 Min. de lectura


También lo admiraban con 20 años de edad escritores y artistas. Gustan el estilo y el rigor y respeto con el trato a los disparos; el carácter disparador se sumergió en su manera de vivir, pensar y sentir como nadie lo había hecho antes. Era rompedor que un disparador se adaptara a la vida en una tribu de mujeres y que renunciaran a escapar en no colgar sus bragas = blúmer en el patio de la tendedera, la narración nos muestra sus preocupaciones, hábitos y alimentos del susodicho disparador. Con rigor. Decía que era un purista en las costumbres y no soporto las invenciones al respecto de a lo que más se dedicó. Estoy orgulloso de mi reputación, decía. MASINGA. Por eso también me nombraron miembro de los pies de seda al no hacer ruidos al penetrar en los patios. No soportaba la calumnia ni el falseamiento de los hombres maridos de esas mujeres insatisfechas, explicó el disparador. Pero sus relatos son ficciones. Consiguió fusionar el mito del disparador con el de fetichismo con su realismo histórico. Y destacó; Y no eran condescendientes ni maniquíes ni nada que se les parezca. No todas las bragas que fueron colgadas en el patio fueron disparadas, eran algunas de una tela de seda y admirables. Algunas eran unas completas telas de trapos. Pero eran fuertes, y me gustaban las bragas así “, dijo el disparador de MASINGA. Sus relatos son duros, más que los disparos basados en ellos. Una de sus anécdotas de uno de sus disparos que mató a “ Concha la culona “ , por ejemplo, es mucho más descarnado y en el los maridos no fueron tan malo. En la historia de la culona no podías confiar que “ Marchante “ su último marido se saliera con la suya porque la tenía dura. A parte era huérfano desde niño y había que darle de mamar y a las vecinas se les daba bien, pronto empezó a crecer con los estragos de chupete y se tuvo que enfrentar a los más de sesenta y tres hombretón maridos de las vecinas que les daban de mamar. Pero llegó a estabilizarse en verdad en muchos artículos de fondo . Pero nunca llegó a residir en el disparo; su alma estaba anclada en el artículo de concha la culona. Al ser preguntada sobre su marido Marchante dijo; lo he odiado durante años, creo que porque tenia añoranza de mi artículo para disfrutar más del ambiente Far West me apuntaba a los tours del barrio. Un marido canalla. No me hizo feliz ni en el reparto ni en la casita blanca de la vía de Guanabacoa y al final me dejó por un soldado al poco de conocerlo. Y fue un error; era un caradura y no tenia el artículo como el mío. Me divorcié y juré dos cosas; no volverme a casar nunca más y me fui a vivir con mi familia en Jacomino y pagar las deudas que él había contraído. Allí dormía en mi habitación de niña y lavaba mis blúmer y los tendia en el patio y al recogerlos tenían un olor agradable que me adormecía y me hacía vibrar y me transportaba a otro mundo sin par lleno de encanto y que del cual no quise regresar. Es parte de lo que yo tuve que aprender, les decía a sus hermanas y sobrinas y le contaba lo que tuvo que pasar, y si aguante fue porque quería saber que hacen los electricistas como Marchante con una señora como yo a solas en la intimidad . Todas nos basamos en la misma fuente. En lavar nuestras bragas = blúmer y tenderlos en el patio y si un triángulo tiene catetos de longitud, a, y d , la longitud c de la hipotenusa es: a+ b= c. No todos los que se masturbaban como MASINGA CAPUTO.
MASINGA EN LA FINCA.
Para que una obra literaria alcance ser un best seller tiene que tener algo la historia en extraordinario que desde el principio enganche a los lectores y sea lo más leído y escrito. A comienzos del siglo XX1 , en la finca del capitán, a unos 300 . Metros de su vivienda, el disparador, de bragas con su vigoroso cuerpo, y por supuesto resbaladizo, lloraba con todas las ganas al reconocer que había dejado de disparar porque se había quedado enamorado de la chiva de la finca del capitán. La mujer del capitán la “ sorda “ la primera vez que lo conoció fue que le pide que quería probar la leche de esa chiva a la que cada mañana hacían colas en la puerta de su finca para comprar, la dueña de la chiva y la abuela de la sorda y mujer del capitán, Aurora, rieran de alegría al ver que el disparador les había confesado que MASINGA hasta soñaba con ella.
Según los descendientes de la chiva son de Guanajay, la primogénita que recibió la bendición del cura de la parroquia y fue bautizada allí por sus exageradas ubres, no sólo daba buena cantidad de leche para el pueblo, sino también para la familia, se suponía que orgullosamente había que ponerle un nombre y sería distinguida entre la de su especie. Faltaba unas horas para el amanecer y, junta con la sorda y el capitán la chiva, dio su primer berrió y el sonido se escuchó alto y claro en lo que las demás de su especie sobre todo estaban en silencio, ondeaba sobre la finca una bandera de color azul para preparar las cantinas de leche al ser ordeñada por la sorda y el capitán y en la finca, desde los mismos tiempos inmemorables, se vendían las cantaras de leche, empezaba a llamar la atención a los hombres para la primera toma que hacían colas desde la madrugada, se pusieron en la fila cada uno con sus jarras y se alinearon rápidamente en el lugar dedicado a la espera, a dónde sus dueños se dirigían con la chiva y el disparador al verla y la chiva al verlo surgió una química de un chispazo de amor impresionante . Fue después de ordeñar, que el disparador se corrió a un lado, excitado y sonriente con la certeza de que lo esperará siempre porque a partir de ahí los presagios de buena fortuna. —-Suponíamos que la iba a pedir a sus dueños formalmente y que la venia a buscar para llevarla a pasear y así conocerse mejor— le dijo, contento al verla.
Me pueden conceder las patas de Minerva que es el nombre que le pusieron a la chiva. Conversaron alegremente, los tres y se mostraban diminutos. Al aclarar al disparar que su chiva Minerva no está en venta. Después de hacerla girar lentamente y ordeñar sus ubres y verter la mayor cantidad de leche en su jarro, metía con cuidado los dedos en sus ubres acariciando su barriga y eso lo excitaba, los volvía a meter los dedos para ver si ella también se excitaba, en el fondo, se había abierto, está vez un poquito más y los dueños sin decir nada una palabra, a pesar de no querer deshacerse de Minerva entraron en la casa y en un momento después de decidir le informaron al disparador que Minerva no está en venta ni por todo el oro del mundo. Ahora se enteró que a parte de que Minerva les suministrara
ganancias económicas hay un afecto familiar de sentimientos mutuos y es verdad que la chiva al ver al disparador se excitaba desesperadamente que se la hubiera vendido. Se sumió en la tristeza al pensar que ya nunca más podría oír sus berridos, que durante el resto de su vida iba a ser una vida solo. Todo lo que sucede es por indicaciones De Dios. Ese pensamiento pronunciado, pasó de boca en boca, y cuando Minerva se acercó el disparador, procuró rosarla por qué no lo habría hecho, se le ocurrió que tal vez podía verla a escondidas. Pero, abruptamente si está es la voluntad de Dios, prefirió obedecer al diablo! A los dueños negarle la compra de Minerva. Se dio cuenta, desesperado , de que estaba a punto de una depresión, y eso parece lastimar su corazón, pues su amor a la chiva es tan preciosa como la vida misma. No tuvo mucho más que pensar en el futuro después de no conseguir el amor de la chiva, porque a los pocos días llegó la última noticia que dejó atónita a todos los que venían a la Meca después de los judios, inventores del concepto de los mismos disparadores, y los cristianos que lo observaron, los árabes también han disparan profundizado en el tema y han decidido abandonar el politeísmo del disparo. Con anterioridad, veneraban a un dios lunar y a su esposa, la diosa solar que cuando lavaba la ropa interior la ponía a secar en el mismo solar que hoy es la Meca. , así como Atarsamain , diosa del amor. Pero Mahoma predica que hay un sólo dios. Los musulmanes, desde entonces, siguen cinco preceptores religiosos. El primero de ellos? Creer en Ala’ y reconocer que Mahoma es su profeta. Rezar cinco veces al día mirando hacia la Meca. Dar limosna. Ayunar durante el mes de Ramadán Visitar la Meca al menos una vez en su vida. Si estás en el desierto usar el camello es el vehículo más versátil para cruzarlo y crear rutas comerciales. Domesticado hacia el año 11000 a. C,, es el animal capaz de recorrer 160 kilómetros diarios, durante ocho días seguidos, privadlo de agua y soportando calor extremo. Ah! Por cierto, en la joroba no acumula agua, sino grasa. Pero volvemos a Madrid después de recorrer la Meca, y se quedó el Sol aquí en Madrid.
Ahí lo dejo.




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