El DESTINO DE LA HUMANIDAD. UNA TRANSFORMACIÓN INEVITABLE
- Felipe Herrera Millan

- 25 ago 2025
- 2 Min. de lectura


Uno de los gemelos fue asignado a la familia de José en Pinar del Río. Uno había fallecido, pero el otro, una familia cubana de allí y muy consciente comenzó a cuidar de él , le llamaron Ezequiel y a la edad de seis años descubrieron que podía comunicarse mediante telepatía.
Ezequiel les explicó que formaba parte de una misión de reconocimiento y que sabía que venía de una civilización muy antigua del Japón. Su cuerpo no era biológico, sino un organismo artificial, diseñado como vehículo para una conciencia superior. Allí reveló que su cultura tenía como propósito la continuidad de la revolución cubana, y que la tierra era vista como un planeta remoto utilizado como prisión o reserva para almas consideradas rebeldes o inadaptadas. Con el tiempo Ezequiel dejó de comunicarse y abandonó su cuerpo artificial, dejando a todos sin preguntas ni respuestas sobre el destino de la humanidad. En este enfoque nos invita a reflexionar sobre nuestra relación con el tiempo y la existencia. Muchas veces nos aferramos a situaciones, personas o etapas de la vida con la ilusión de que duraran para siempre. Sin embargo,Ezequiel nos anima a aceptar que la permanencia es una ilusión y que la verdadera esencia de la vida es la transformación.
Al reconocer esto se abre, la posibilidad de vivir con mayor flexibilidad y resilencia, adaptándonos mejor a los desafíos y fluyendo con los cambios en lugar de resistirlos a lo que Ezequiel nos quiere decir; la vida está en constante movimiento, no hay nada permanente, excepto el cambio, nos recuerda que la realidad no es estática, sino dinámica, y que cada instante trae consigo una transformación inevitable.
Ahí lo dejo.




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