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LA HISTORIA DEL HIJO DE JOSÉ

  • Foto del escritor: Felipe Herrera Millan
    Felipe Herrera Millan
  • 25 ago 2025
  • 3 Min. de lectura

Contrajo matrimonio con la Japonesa de Tokyo y me invitó al nacimiento de sus gemelos, no podía decir que no, me había visto en el hotel donde me hospedaba, fue aquella misma mañana cuando desayunaba, había venido a mi encuentro y aunque busqué una excusa me insiste en que no podía faltar. Le dije que cuál era ese interés pregunto. Su respuesta fue; la radiografía se ve dos bolas negras y los médicos no saben aún qué podría ser y ya mi mujer está a punto de parir. Al final acepto y cuando llegue me encontré a su mujer y los gemelos a su lado y saqué el móvil e hice esta fotografía.

Recientemente muestra lo que realmente marca la diferencia entre las personas no solo en el aspecto físico sino lo que puede ver en su mente y olvidémoos la imagen que todos tenemos en la cabeza, ha dejado bastante claro que lo que distingue apunta a un hábito poco valorado en países que ven esta unión que enfrenta a la cultura como herramienta cognitiva predeterminada en un sistema que no conecta ideas, que no reorganiza información y no genera nuevas asociaciones. En esos instantes, lejos de la presión por hacer algo, al llegar los padres de su mujer donde germinó aislamiento voluntario, incluso en los saludos, doy paso a que las ideas se desarrollen sin interrupciones, lo que me permite asimilar mejor la información, pero sobre todo apoyar al hijo de José que tenía que afrontar problemas de convivencia entre sus suegros japoneses con otras perspectivas. De hecho el hijo de José lo entendió pronto durante el tiempo que permanecía sus suegros allí, que en ningún momento tomaron en sus brazos a sus nietos. Dedique un momento a reflexionar y el escribir me fue útil, al igual que fomente un diálogo con cortesía ya que se trataba de una familia de la realeza japonesa, hubo muchos momentos de silencio y la calma permitió saber crear las condiciones de acercamiento y cabe señalar que este enfoque desafía la presión constante de unificar culturas y razas en un mundo que premia al que está más ocupado, lo que aquel encuentro se convierte en un acto casi contracultural. Tal vez no pueda explicar, pero si puedo diseñar y escribir para dar espacio a los lectores a que saquen sus propias conclusiones.


LA SALIDA HOSPITAL MATERNO DE TOKYO.

Me fui a pedir a un santo negro que proteja a los gemelos como me lo pidió el hijo de José, a la madre de los gemelos estaba dispuesta a entregarlos en un orfanato igual que su padre, a la mañana siguiente me presenté en su casa y les di una idea. —-Tengo una hermana que tiene dos hijas hembras y si les parece ella los puede adoptar. Me puse en contacto con mi hermana y su marido y aceptaron, solo quedaba arreglar los trámites de papeles de repatriación y así lo hicieron. Pero hubo un inconveniente; el lugar de la vivienda, mi propia hermana vivía en un solar de la calle San Lázaro en Centro Habana y muy conocido por el solar del 85 , lleno de basura y escombro a su alrededor y fue entonces que se llegó a la conclusión de que había que buscar una solución; los abuelos por parte de la madre al ser de la realeza donaron una cantidad de dólares para una vivienda digna para criar a ambos y se hacen los tramites pertinentes e hicieron la repatriación a la nueva vivienda al edificio “ Somellan “ en el vedado al cuidado de mi hermana y su marido. Ya los gemelos tenían padres de adopción. Mi hermana y su marido ya tenían dos hembras y dos varones. El hijo de José y su mujer la japonesa se quedaron viviendo en Tokyo.


Ahí lo dejo.

 
 
 

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