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LA REVOLUCIÓN ADVIERTE

  • Foto del escritor: Felipe Herrera Millan
    Felipe Herrera Millan
  • 13 ago 2025
  • 2 Min. de lectura

Ya Albariño llegó a Cuba para contraer matrimonio con la chica que compre en este último viaje y ya la revolución nos advirtió sobre los cambios que podrían tener los precios, el avance acelerado ha reavivado el debate sobre la gestión de un actual escenario que hasta hace poco parecía reservado. Este concepto que durante años permaneció ligado a cosas del pasado, ahora describe el momento en que supera las mismas capacidades humanas y revoluciona las mismas sociedades internacional y cada negrito que nace vale también. Muchos pueden aprender oficios, lo que les hacen más valiosos. Los avances recientes como ChatGPT y en áreas como la traducción automática han acelerado este proceso, despertando entusiasmo y a la vez preocupación por el futuro inmediato. La pregunta fundamental ya no recae en la posibilidad de la singularidad, sino en el momento y el modo en el que modificara la vida cotidiana, el empleo y la economía internacional. El sistema puede haber empezado a cambiar sin que se note demasiado—dijo Clara —. Fíjate en estas patanas alrededor de la isla de Cuba tan advenedizas que se pavonean como si ahora mismo hubieran entrado en nuestra clase sólo porque han vendido petróleo a un par de empresas del gobierno arruinados o, para terminar marchándose sin cobrar. No son siquiera dignos de desprecio. El término desde la obra literaria titulado “ El impostor “ del escritor cubano y español viene con la singularidad para señalar el punto en el que el desarrollo tecnológico se vuelve incontestable y plantea un entorno más allá de la comprensión humana. La singularidad implica cuidado con lo que dices, pero estos labriegos se reproducen con mayor rapidez que las ventas y tráfico de personas. En poco tiempo son capaces de usurpar nuestras tierras y nuestras fuentes de trabajo.

— Me parece que no tenemos porque preocuparnos—, dice Noelia, riendo, a muchas carcajadas divertida aparentemente por la ocurrencia—, al menos mientras los blancos pobres sigan compitiendo con nosotras para vender la mano de obra que descartamos.—, Las tres abuelas peligrosas y la amiga invitada también sonrieron.


Ahí lo dejo.

 
 
 

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