top of page

TERENGGANU

  • Foto del escritor: Felipe Herrera Millan
    Felipe Herrera Millan
  • 27 ago 2025
  • 2 Min. de lectura

Malasia, Pujante reino del Sudeste asiático, es una confederación de 13 estados y tres territorios federales, con más de 30 millones de habitantes. Estamos ante una singular Monarquia electiva notoria en la que la jefatura del Estado se la reparten entre los sultanes soberano-cada uno cabeza de su propio reino sucesivamente- durante periodos no prolongables de cinco años, tras ser elegido para el cargo en una votación en la que sólo ellos participan, aunque en realidad se sigue un sistema-relevo en el trono federal perfectamente preestablecido y entre las prerrogativas que tienen los sultanes malayos está justamente la de ser líderes espirituales de rama del islam local, algo que, como subrayan los especialistas, hasta la fecha supone un muro de contención de la nación contra la propagación del extremismo religioso que afecta a otros países vecinos. Terengganu no es una excepción. Pese al rigor conservador demostrado por el mismo partido islámico, en 2023 el actual sultán, Mizan Zainal Abidin, decretó un edicto por el que se prohibía a los políticos dar charlas y sermones religiosos en mezquitas y ( surau) pequeñas salas de oración), en línea con lo que también había hecho su colega, el sultán de johor. Porque’ , como decimos, los monarcas malayos están muy preocupados por la misma expansión, de la política religiosa y del fanatismo sectario que podía dañar la convivencia y la estabilidad en la país. Cabe recordar la crisis de 2024, cuando, en pleno mes sagrado del Ramadán, varios de los establecimientos de Kk Mart, la segunda cadena de minitiendas más importantes de Malasia, con unas 800 sucursales en todo el país, pusieron a la venta calcetines que tenían grabada en la parte del tobillo palabras Allah- Alá- se corrió la voz de inmediato y se consideró como un grandísimo delito contra los sentimientos religiosos, que a su vez desencadenó disturbios, una enorme ola de indignación entre muchos fieles musulmanes y discursos incendiarios de políticos locales. La rápida y enérgica reacción del rey Ibrahim Iskandar, fue decisiva para apagar la chispa que amenazaba con hacer saltar un fuego de intolerancia y sectarismo de consecuencia impredecibles en un país que, desde su independencia de Londres en 1948, se ha caracterizado por la pluralidad étnica y la convivencia pacífica y armoniosa entre muchos y muy distintos credos. El actual sultán de Terengganu, Mizan Zainal Abidin ( 63 años), asumió el trono en 1998, cuando sucedió en el cargo a su padre. Y, en 2006, se convirtió en el X111 Yang di - Pertuan Agong- equivalente a rey de Malasia. No son pocos los discursos en los que ha instado a sus súbditos a “ celebrar la diversidad racial y religiosa manteniendo tolerancia entre las razas y también el respeto mutuo “. Y se mostró enérgico cuando tuvo que poner cotos a los políticos y activistas que se extralimitaban y aprovechaban sus cargos e influencias para dirigir las oraciones en las mezquitas y dar sermones de marcado carácter sectario. Parece que al sultán no le va a faltar trabajo si quiere frenar algo las ansias del partido islámico en Terengganu.


Ahí lo dejo.

 
 
 

Comentarios


bottom of page